Estamos hablando de uno de los fallos más comunes. ¿Alguna vez te ha pasado que cuando has ido a lavarte las manos y has abierto el grifo no ha salido agua de él? Si preguntamos a nuestro fontanero autorizado en Zaragoza nos dirá que probablemente se deba a una obstrucción del grifo. Para repararlo, lo que debemos hacer es desmontarlo y limpiarlo.

Y como si se tratase de una película de terror, ¿quién no se ha despertado a causa del continuo goteo del grifo del baño o de la cocina? Para saber con exactitud de dónde procede el problema, lo que recomendamos es cerrar la llave de paso que pertenece a la zona de la avería y desmontar el eje de soporte del eje del grifo. Si la goma está rota o deteriorada bastará con sustituirla por una nueva.

Pero si el escape de agua, en lugar de producirse por el tubo de salida tiene lugar justo por la unión entre el soporte y el cuerpo del grifo, ¿qué hacer? Asegurarnos de que el soporte está bien fijado. Si, en cambio, gotea por la unión con la pared, de nuevo no te librarás de desmontar el grifo. El deterioro de la junta puede ser el motivo del fallo, por lo que cambiarla por otra servirá.

Hay otra opción más, que el goteo se produzca justo por la rosca. Es quizás el caso más sencillo. Solo tendrás que ajustarla. Si no funciona, entonces tendrás que extraer la tuerca y volver a cambiar la junta.

La solución más rentable en todos los casos es contratar los servicios de un fontanero autorizado en Zaragoza.

En Fontanería Magil contamos con una dilatada experiencia en reparaciones de instalaciones de fontanería.